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Un Curso de Milagros, La Biblia, David Hawkins. Bajo a tierra las enseñanzas de los textos sagrados para que puedas aplicarlas a tu emprendimiento y sentirte alineado con Dios mientras ganas dinero. Sin marketing complejo ni agresivo.

Bienvenido/a a una nueva entrega en nuestro recorrido por las enseñanzas de Un Curso de Milagros. Hoy profundizaremos en una lección que nos invita a revisar las leyes que gobiernan nuestra percepción del mundo y la forma en que nos relacionamos con la paz y la libertad interior. A través de esta lección, podemos recordarnos que sólo las leyes de Dios son las que verdaderamente guían y sustentan nuestra existencia. Te invito a acompañarme en este análisis y reflexión que nos ayudará a comprender cómo liberarnos de las creencias limitantes y restaurar nuestra confianza en la verdad que nos libera.


Explicación en Video de la Lección 76 de Un Curso de Milagros

¿Quieres entender de una forma práctica y profunda el mensaje de esta lección? Mira el video a continuación y déjate inspirar por las palabras y enseñanzas que Víctor comparte contigo.

Lección 76 Un Curso de Milagros: Las Leyes de Dios Disolverán Todo Conflicto

También disponible en Spotify

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Texto Completo del ejercicio del día de la Lección 76 de Un Curso de Milagros

A continuación, el texto íntegro de la lección 76, extraído del libro de ejercicios de Un Curso de Milagros:


No me gobiernan otras leyes que las de Dios.

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  1. Hemos visto antes cuántas cosas absurdas te han parecido ser la salvación. Cada una de ellas te ha aprisionado con leyes igual de absurdas. Sin embargo, no estás limitado por ninguna de ellas. Mas para comprender que esto es cierto primero te tienes que dar cuenta de que la salvación no se encuentra en ninguna de ellas. Mientras la busques en cosas que no tienen sentido te atarás a ti mismo a leyes que tampoco tienen sentido. Y de esta manera, tratarás de probar que la salvación está donde no está.
  2. Hoy nos alegraremos de que no puedas probarlo. Pues si pudieras, buscarías la salvación eternamente donde no está y jamás la hallarías. La idea de hoy te repite una vez más cuán simple es la salvación. Búscala allí donde te espera y allí la hallarás. No la busques en ninguna otra parte, pues no está en ninguna otra parte.
  3. Pensa en la liberación que te brinda el reconocimiento de que no estás atado a las extrañas y enrevesadas leyes que has promulgado para que te salven. Crees realmente que te morirías de hambre a menos que tengas fajos de tiras de papel moneda y montones de discos de metal. Crees realmente que una pequeña píldora que te tomes o que cierto fluido inyectado en tus venas con una fina aguja te resguardará de las enfermedades y de la muerte. Crees realmente que estás solo a no ser que otro cuerpo esté contigo.
  4. La demencia es la que piensa estas cosas. Tú las llamas leyes y las anotas bajo diferentes nombres en un extenso catálogo de rituales que no sirven para nada ni tienen ningún propósito. Crees que debes obedecer las “leyes” de la medicina, de la economía y de la salud. Y que si proteges el cuerpo, te salvarás.
  5. Eso no son leyes, sino locura. El cuerpo se ve amenazado por la mente que se hace daño a sí misma. El cuerpo sufre sólo para que la mente no pueda darse cuenta de que es la víctima de sí misma. El sufrimiento corporal es una máscara de la que la mente se vale para ocultar lo que realmente sufre. No quiere entender que es su propia enemiga; que se ataca a sí misma y que quiere morir. De esto es de lo que tus “leyes” quieren salvar al cuerpo. Para esto es para lo que crees ser un cuerpo.
  6. No hay más leyes que las de Dios. Esto necesita repetirse una y otra vez hasta que te des cuenta de que es aplicable a todo lo que has hecho en oposición a la Voluntad de Dios. Tu magia no tiene sentido. Lo que pretende salvar no existe. Únicamente lo que pretende ocultar te salvará.
  7. Las Leyes de Dios no se pueden reemplazar. Dedicaremos el día de hoy a regocijarnos de que así sea. No es ésta una verdad que queramos seguir ocultando. En lugar de ello nos daremos cuenta de que es una verdad que nos mantiene libres para siempre. La magia aprisiona, pero las Leyes de Dios liberan. La luz ha llegado porque no hay más leyes que las de Él.
  8. Comenzaremos hoy las sesiones de práctica más largas con un breve repaso de las diferentes clases de “leyes” que hemos creído necesario acatar. Éstas incluyen, por ejemplo, las “leyes” de la nutrición, de la inmunización, de la medicación y de la protección del cuerpo en las innumerables maneras en que se realiza. Crees también en las “leyes” de la amistad, de las “buenas” relaciones y de la reciprocidad. Puede que hasta incluso creas que hay leyes que regulan lo que es de Dios y lo que es tuyo. Muchas “religiones” se han basado en eso. Dichas religiones no salvan, sino que condenan en nombre del Cielo. En cualquier caso, sus leyes no son más extrañas que otras “leyes” que tú crees que debes obedecer para estar a salvo.
  9. No hay más leyes que las de Dios. Desecha hoy todas tus insensatas creencias mágicas y mantén la mente en un estado de silenciosa preparación para escuchar la Voz que te dice la verdad. Estarás escuchando a Uno que te dice que de acuerdo con las Leyes de Dios la pérdida no existe. No se hacen ni se reciben pagos; no se pueden hacer intercambios; no hay sustitutos y ninguna cosa es reemplazada por otra. Las Leyes de Dios dan eternamente sin quitar nada nunca.
  10. Escucha a Aquel que te dice esto y date cuenta de cuán insensatas son las “leyes” que pensabas regían el mundo que creías ver. Sigue prestando atención. Él te dirá más. Te hablará del Amor que tu Padre te profesa, de la infinita dicha que te ofrece, de la ardiente añoranza que siente por Su único Hijo, creado como Su canal de creación, pero que éste Le niega debido a su creencia en el infierno.
  11. Abramos hoy los canales de Dios y permitamos que Su Voluntad se extienda a través de nosotros hasta Él. De esa manera es como la Creación se expande infinitamente. Su Voz nos hablará de esto, así como de los gozos del Cielo, que Sus Leyes mantienen por siempre ilimitados. Repetiremos la idea de hoy hasta que hayamos escuchado y comprendido que no hay más leyes que las de Dios. Después, a modo de dedicatoria con la cual concluye la sesión de práctica, nos diremos a nosotros mismos: “No me gobiernan otras leyes que las de Dios.”Repetiremos hoy esta dedicatoria tan a menudo como sea posible; por lo menos cuatro o cinco veces por hora, así como en respuesta a cualquier tentación de sentirnos sujetos a otras leyes a lo largo del día. Es nuestra declaración de que estamos a salvo de todo peligro y de toda tiranía. Es nuestro reconocimiento de que Dios es nuestro Padre y de que Su Hijo se ha salvado.

    Explicación completa de la  clase o Lección 76 UCDM

    En esta lección, Víctor de la Cruz nos invita a recordar que solo las leyes de Dios realmente gobiernan nuestras vidas y que todo intento de seguir leyes que no provienen de Él es una ilusión que nos mantiene presos en el sufrimiento, el miedo y las creencias limitantes. La enseñanza principal es que las leyes humanas, de la economía, de la salud o de cualquier otro ámbito del mundo material, son meros símbolos que parecen ordenar nuestra vida, pero en realidad son incoherentes y carecen de verdadera autoridad.

    Al comprender que solo las leyes divinas son las que conducen a la paz y a la liberación, podemos comenzar a soltar las ataduras del miedo y las ilusiones y confiar en la guía de nuestro Padre celestial. La lección nos anima a desechar todas esas normas ilusorias y a centrarnos en la verdad simple y eterna que nos ofrece la conciencia de que no hay más leyes que las de Dios, y que estas nos liberan para vivir en paz y plenitud.


    Cómo Practicar la Lección 76 de UCDM – Las Leyes de Dios Disolverán Todo Conflicto

    • Repite varias veces al día la afirmación: “No me gobiernan otras leyes que las de Dios”, para internalizar la verdad.
    • Reflexiona sobre las leyes del mundo y visualízalas como ilusorias y sin poder real, permitiendo que su peso se disipe en tu mente.
    • Obsérvate atento/a ante cualquier momento en que te sientas tentado/a a seguir leyes que no provienen de la guía divina y recuerda tu declaración.
    • Dedica unos minutos a meditar en la infinita paz que se encuentra en aceptar solo las leyes de Dios y siente cómo esa paz comienza a expandirse en ti.
    • Busca practicar la confianza en la guía interior, sabiendo que solo la Voluntad divina te conduce a la libertad verdadera.

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Víctor de la Cruz
Escrito por

Terapeuta en Reprogramación Mental

Estudiante de Un Curso de Milagros y fundador de la "Comunidad Libertad Mental". Ayudo a terapeutas y emprendedores a reprogramar su mente para el verdadero crecimiento.

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