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Bienvenido/a a este espacio de crecimiento espiritual y autoevolución. Hoy te acompañaré en la exploración de la Lección 93 del libro de ejercicios de Un Curso de Milagros, una enseñanza que nos invita a reconocer y aceptar la luz, la dicha y la paz que ya moran en nuestro interior. A través de este video y sus reflexiones, profundizaremos en la comprensión de nuestra verdadera naturaleza más allá de las apariencias y errores del ego.

Explicación en Video de la Lección 93 de Un Curso de Milagros

Te invito a dedicar unos minutos para ver y escuchar esta claridad que Víctor de la Cruz comparte en su video, ayudándonos a comprender que somos hijos de Dios, perfectos y eternos, más allá de cualquier ilusión de pecado o separación.

Lección 93 Un Curso de Milagros: Como Dejar Ir la Culpa y el Miedo

También disponible en Spotify

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Texto Completo del ejercicio diario de la Lección 93 de Un Curso de Milagros

Aquí tienes el texto íntegro de la lección 93, directamente del libro de ejercicios de UCDM:


La luz, la dicha y la paz moran en mí.

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  1. Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. Piensas que si alguien pudiera ver la verdad acerca de ti sentiría tal repulsión que se alejaría de ti como si de una serpiente venenosa se tratase. Piensas que si la verdad acerca de ti te fuese revelada, te sobrecogería un horror tan grande que te apresurarías de inmediato a quitarte la vida, pues sería imposible seguir viviendo después de haber contemplado semejante atrocidad.
  2. Estas creencias están tan firmemente arraigadas en ti que resulta difícil hacerte entender que no tienen fundamento alguno. Que has cometido errores es obvio. Cierto es también, teniendo en cuenta lo que ahora crees, que has buscado la salvación por caminos equivocados; que te has dejado engañar y que has engañado; que has tenido miedo de fantasías pueriles y de sueños crueles, y que te has postrado ante ídolos de polvo.
  3. Hoy vamos a cuestionar todo esto, no desde el punto de vista de lo que piensas, sino desde un punto de referencia muy distinto, desde el cual tales pensamientos vanos carecen de sentido. Esos pensamientos no concuerdan con la Voluntad de Dios. Él no comparte contigo estas creencias extrañas. Esto es suficiente para probarte que son erróneas, aunque tú no lo percibas así.
  4. ¿Por qué no habrías de dar saltos de alegría cuando se te asegura que todo el mal que crees haber hecho nunca ocurrió; que todos tus pecados no son nada; que sigues siendo tan puro y santo como fuiste creado, y que la luz, la dicha y la paz moran en ti? La imagen que tienes de ti mismo no puede resistir la Voluntad de Dios. Tú piensas que eso es la muerte, sin embargo, es la vida. Tú piensas que se te está destruyendo, sin embargo, se te está salvando.
  5. El ser que tú fabricaste no es el Hijo de Dios. Por lo tanto, no existe en absoluto. Y todo lo que aparentemente hace o piensa no significa nada. No es bueno ni malo. Es simplemente irreal; nada más. No batalla con el Hijo de Dios. No le hace daño ni ataca su paz. No ha alterado la Creación en absoluto, ni ha convertido la impecabilidad eterna en pecado o el amor en odio. ¿Qué poder puede poseer ese ser que tú fabricaste, cuando lo que quiere es contradecir la Voluntad de Dios?
  6. Tu impecabilidad está garantizada por Dios. Esto tiene que repetirse una y otra vez, hasta que se acepte. Es la verdad. Tu impecabilidad está garantizada por Dios. Nada puede afectarla, y nada puede cambiar lo que Dios creó eterno. El ser que tú fabricaste, lleno de maldad y pecado, no es nada. Tu impecabilidad está garantizada por Dios, y la luz, la dicha y la paz moran en ti.
  7. La salvación requiere que aceptes este único pensamiento: que eres tal como Dios te creó, y no lo que has hecho de ti mismo. Sea cual sea el mal que creas haber hecho, eres tal como Dios te creó. Sean cuales sean tus errores, la verdad respecto a ti permanece inalterada. La Creación es eterna e inmutable. Tu impecabilidad está garantizada por Dios. Eres, y siempre serás, exactamente como fuiste creado. La luz, la dicha y la paz moran en ti porque ahí las puso Dios.
  8. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy, que serían más provechosas si las llevases a cabo durante los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia, comienza afirmando la verdad acerca de tu creación: La luz, la dicha y la paz moran en mí. Mi impecabilidad está garantizada por Dios. Luego deja a un lado las disparatadas imágenes que tienes de ti mismo, y pasa el resto de la sesión tratando de experimentar lo que Dios te ha dado, en lugar de lo que tú has decretado para ti mismo.
  9. Pues o bien eres lo que Dios creó o bien lo que tú mismo has hecho de ti. Un Ser es real; el otro no existe. Trata de experimentar la unidad de tu único Ser. Trata de apreciar Su santidad y el Amor del que fue creado. Trata de no ser un obstáculo para el Ser que Dios creó como lo que eres, ocultando Su majestad tras los insignificantes ídolos de maldad y pecado que has inventado para reemplazarlo. Permítele ser todo lo que es. Ahí estás, eso es lo que eres. Y la luz, la dicha y la paz moran en ti porque esto es así.
  10. Quizá no puedas dedicar los primeros cinco minutos de cada hora a estos ejercicios, pero al menos intenta recordarlos cada hora: La luz, la dicha y la paz moran en mí. Mi impecabilidad está garantizada por Dios. Repite estos pensamientos con fe, y dedícate a experimentar que son la verdad sobre ti. Si alguna situación te perturba, revierte el miedo repitiendo estos pensamientos. Hoy puedes contribuir mucho a la salvación del mundo y a tu propia liberación espiritual.

Explicación completa de clase o la Lección 93 UCDM

Esta lección nos invita a recordar que somos hijos perfectos de Dios, más allá de cualquier error o percepción de maldad. Víctor de la Cruz nos ayuda a entender que la verdadera identidad no está en nuestras acciones, sino en la esencia que Dios nos concedió. La culpa, el miedo y las creencias de separación son ilusiones que podemos disolver al aceptar que en nuestro interior ya reside la paz, la luz y la dicha. La práctica diaria consiste en repetir afirmaciones y reconocer nuestra impracticabilidad garantizada, para restaurar la percepción de nuestra naturaleza divina y vivir en paz y amor.


Cómo Practicar la Lección 93 de UCDM – Como Dejar Ir la Culpa y el Miedo


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Víctor de la Cruz
Escrito por

Terapeuta en Reprogramación Mental

Estudiante de Un Curso de Milagros y fundador de la "Comunidad Libertad Mental". Ayudo a terapeutas y emprendedores a reprogramar su mente para el verdadero crecimiento.

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