Bienvenido/a a esta nueva entrega en nuestro recorrido por las lecciones de un Curso de Milagros, donde exploramos principios que nos llevan hacia la paz interior y la verdadera identidad espiritual. En el día de hoy, profundizaremos en una de las lecciones más poderosas: La Lección 191. Te invito a abrir tu corazón y tu mente para reflexionar juntos sobre su significado y su práctica en nuestra vida diaria.
Explicación en Video de la Lección 191 de UCDM
Te invito a visitar el siguiente video para una explicación profunda y práctica de esta lección:
Texto Completo del ejercicio diario de la Lección 191 de Un Curso de Milagros
Aquí tienes el texto íntegro de la lección 191, directamente del libro de ejercicios de UCDM:
LECCIÓN 191 UCDM
Soy el santo Hijo de Dios Mismo.
- He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. No te das cuenta de lo que has hecho al asignar al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios.
- ¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?
- ¿Qué has hecho para que ése sea tu mundo? ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? Niega tu Identidad y ése es el resultado. Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que eres. No ves nada que no dé testimonio de ello. No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.
- Niega tu verdadera identidad y no podrás escaparte de la locura que provocó este extraño, antinatural y fantasmal pensamiento que se burla de la Creación y se ríe de Dios. Niega tu verdadera identidad y te enfrentas al universo solo, sin ningún amigo, como una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos.
- Niega tu verdadera identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte; y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.
- Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que puedes negar tu Identidad? Eres tal como Dios te creó. Creer cualquier otra cosa es absurdo. Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. Con esta sola verdad desaparecen todas las ilusiones. Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su existencia y la garantía de su inmortalidad.
- Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. Pues aquel que puede aceptar su verdadera identidad realmente se salva. Y su salvación es el regalo que les hace a todos como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspectiva acerca del mundo.
- Basta con un solo pensamiento santo como éste y te liberas: eres el santo Hijo de Dios Mismo. Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. No tienes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad feroz en él. Lo liberas de tu aprisionamiento. No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror mientras éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.
- Alégrate hoy de cuán fácilmente se des-hace el infierno. No necesitas más que decirte a ti mismo: Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.
- Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo, pues éste ya no tiene dominio sobre el mundo. El Hijo de Dios ha venido lleno de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón.
- ¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios por fin ha venido nuevamente para liberarlo?
- Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. No hay nada que no puedas hacer. Estás jugando al juego de la muerte, al de ser impotente, al de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericordia contigo. No obstante, cuando tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti.
- Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño y, que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él mismo fabricó. Ese mundo dio comienzo como resultado de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. Únete a mí hoy. Tu gloria es la luz que salva al mundo. No sigas negándote a conceder la salvación. Contempla el mundo que te rodea y observa el sufrimiento que se abate sobre él. ¿No está acaso tu corazón dispuesto a llevar descanso a tus fatigados hermanos?
- Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. No pueden ver la misericordia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. Eres el santo Hijo de Dios Mismo. Recuerda esto y el mundo entero se libera. Recuerda esto y la tierra y el Cielo son uno.
Explicación completa de la clase o Lección 191 de UCDM
La Lección 191 nos invita a recordar quién realmente somos: el santo Hijo de Dios Mismo. Este pensamiento nos ayuda a liberarnos de la percepción de un mundo caótico, lleno de miedo, pecado y muerte, que creamos al negar nuestra verdadera identidad. Al afirmar nuestra esencia divina, dejamos atrás las ilusiones y experimentamos una transformación interna que se refleja en nuestra percepción del mundo.
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El video de hoy profundiza en esta enseñanza, mostrando cómo aceptar nuestra verdadera naturaleza no solo nos libera a nosotros, sino que también tiene el poder de sanar y liberar al mundo. La clave está en practicar la fe en nuestra identidad espiritual, reconociendo que somos portadores de luz, amor y perdón. Esa certeza nos hace capaces de ofrecer milagros, transformar nuestra realidad y experimentar la paz verdadera.
Cómo Practicar la Lección 191 de UCDM – ¿Te Sientes Perdido? Este Vídeo Es Para Ti
- Repite con fe: “Soy el santo Hijo de Dios Mismo” varias veces en el día, especialmente en momentos de duda o temor.
- Visualiza tu verdadera identidad: imagina una luz brillante en tu pecho que representa tu esencia divina, y permítete sentirte conectado con esa luz en todo momento.
- Observa tus pensamientos y sentimientos: cuando surjan miedos o ideas de separación, recuerda la verdad de tu naturaleza y declárate: “Soy el santo Hijo de Dios Mismo”.
- Practica la gratitud: agradece por tu verdadera identidad y por la capacidad de liberar al mundo mediante tu ejemplo y conciencia.
- Realiza meditaciones o ejercicios de afirmación frecuentes, enfocándote en la idea central de la lección para fortalecer tu convicción.
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