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Bienvenidos a esta nueva entrega en la que profundizaremos en una de las lecciones más poderosas de Un Curso de Milagros. Hoy exploraremos el significado profundo del acto de invocar el Nombre de Dios y cómo esta simple acción puede transformar nuestra percepción y nuestra experiencia de vida. Acompáñanos en este recorrido de aprendizaje y reflexión, acompañando con un video que te ayudará a conectar aún más con esta enseñanza.

Explicación en Video de la Lección 183 de UCDM

Te invito a ver este video para entender mejor el mensaje y la práctica de la lección de hoy:

Lección 183 Un Curso de Milagros: Como Invocar a Dios

Texto Completo del ejercicio diario de la Lección 183 de Un Curso de Milagros

Aquí tienes el texto íntegro de la lección 183, directamente del libro de ejercicios de UCDM:


LECCIÓN 183 UCDM

Invoco el Nombre de Dios y el Mío Propio.

1. El Nombre de Dios es sagrado, pero no es más sagrado que el tuyo. Invocar Su Nombre es invocar el tuyo.

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2. Un padre le da su nombre a su hijo y de este modo identifica a su hijo con él. Sus hermanos comparten su nombre, y así están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad.

3. El Nombre de tu Padre te recuerda Quién eres incluso en un mundo que no lo sabe e incluso cuando tú mismo no lo recuerdas.

4. El Nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una respuesta, ni pronunciado sin que se produzca un eco en la mente exhortándote a recordar. Di Su Nombre y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en el que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento mundano que quisiera mancillar tu santidad.

5. Repite el Nombre de Dios y el mundo entero responderá abandonando las ilusiones. Todo sueño que el mundo tenga en gran estima de repente desaparecerá, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella; un milagro de gracia. Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos. Los ciegos podrán ver y los sordos oír. Los afligidos abandonarán su duelo y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felicidad venga a bendecir al mundo.

6. Repite el Nombre de Dios y todo nombre nimio deja de tener significado. Ante el Nombre de Dios, toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre. Repite Su Nombre y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que honrabas. Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejases que el Nombre de Dios reemplazase a sus nimios nombres, te postrabas reverente ante ellos llamándolos dioses.

7. Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Ser, Cuyo Nombre es el de Dios. Repite Su Nombre y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se ven en su correcta perspectiva. Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, el pecado con la Gracia ni los cuerpos con el santo Hijo de Dios. Y si te unes a un hermano mientras te sientas con él en silencio y repites dentro de tu mente serena el Nombre de Dios junto con él, habrás edificado ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y hasta Su Hijo.

8. Practica hoy sólo esto: repite el Nombre de Dios lentamente, una y otra vez. Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo. No oigas nada más. Deja que todos tus pensamientos se anclen en esto. No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando repetimos la idea de hoy una sola vez. Y entonces el Nombre de Dios se convierte en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupa nuestras mentes, nuestro único deseo, el único sonido que tiene significado y el único Nombre de todo lo que deseamos ver y de todo lo que queremos considerar nuestro.

9. De esta manera extendemos una invitación que no puede ser rechazada. Y Dios vendrá y Él Mismo la aceptará. No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que Lo invocan con nombres de ídolos que el mundo tiene en gran estima. De esa manera nunca podrán llegar a Él. Dios no puede oír peticiones que Le pidan que no sea Él Mismo o que Su Hijo reciba otro nombre que no sea el Suyo.

10. Repite el Nombre de Dios y Lo estarás reconociendo como el único Creador de la Realidad. Y estarás reconociendo asimismo que Su Hijo forma parte de Él y que crea en Su Nombre. Siéntate en silencio y deja que Su Nombre se convierta en la idea todo- abarcadora que absorbe tu mente por completo. Acalla todo pensamiento excepto éste. Deja que ésta sea la respuesta a cualquier otro pensamiento y observa cómo el Nombre de Dios reemplaza a los miles de insignificantes nombres que diste a todos tus pensamientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo lo que existe y todo lo que por siempre existirá.

11. Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia. Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo, y ofrecerle a éste la misma liberación que tú has encontrado. Puedes recordar lo que el mundo olvidó y ofrecerle lo que has recordado. Puedes también aceptar el papel que te corresponde desempeñar en su salvación, así como en la tuya propia. Y ambas se pueden lograr perfectamente.

12. Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te concederá. No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí a todas las demás. Las palabras son irrelevantes y las peticiones innecesarias cuando el Hijo de Dios invoca el Nombre de su Padre. Los Pensamientos de su Padre se vuelven los suyos propios. El Hijo de Dios reivindica su derecho a todo lo que su Padre le dio, le sigue dando y le dará eternamente. Lo invoca para dejar que todas las cosas que creyó haber hecho queden sin nombre ahora y, en su lugar, el santo Nombre de Dios se convierta en el juicio que él tiene de la falta de valor de todas ellas.

13. Todo lo insignificante se acalla. Los insignificantes sonidos, ahora son inaudibles. Todas las cosas vanas de la tierra han desaparecido. El universo consiste únicamente en el Hijo de Dios, que invoca a su Padre. Y la Voz de su Padre responde en el santo Nombre de su Padre. La paz eterna se encuentra en esta perenne y serena relación, en la que la comunicación transciende con creces todas las palabras y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras pudiesen alguna vez comunicar. Queremos experimentar hoy esta paz en el Nombre de nuestro Padre. Y en Su Nombre nos será concedida.


Explicación completa de la clase o Lección 183 de UCDM

La lección 183 nos invita a practicar un acto fundamental de unión y reconocimiento de nuestra verdadera identidad: invocar el Nombre de Dios y el propio nombre. Cuando recordamos y repetimos el Nombre de Dios, estamos recordando también quiénes somos en esencia, lo que nos acerca a nuestra verdadera naturaleza espiritual. Este ejercicio nos ayuda a disolver las ilusiones y a conectar con la paz interior que reside en nuestra relación directa con el Creador. La repetición consciente del Nombre nos invita a crear un espacio sagrado en nuestra mente donde solo la presencia divina habita y donde las falsas identidades y los miedos se disuelven. Es una práctica de autoidentificación con nuestra esencia divina y una declaración de fe en la verdad que siempre nos acompaña.


Cómo Practicar la Lección 183 de UCDM – Como Invocar a Dios

  • Repite lentamente el Nombre de Dios varias veces, concentrándote en su significado sagrado.
  • Deja de lado otros pensamientos o nombres que puedan distraerte y enfoca toda tu atención en esta invocación.
  • Crea un espacio interior de silencio donde puedas sentir la presencia de Dios respondiendo a tu repetición.
  • Utiliza esta práctica varias veces al día, especialmente en momentos de calma o dificultad.
  • Recuerda que esta repetición es una forma de devolverte a tu centro y de recordar quién eres realmente.

Este ejercicio simple pero profundo te ayudará a fortalecer tu conexión con la divinidad y a experimentar la paz que surge de reconocer tu verdadera identidad en Dios.

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Víctor de la Cruz
Escrito por

Terapeuta en Reprogramación Mental

Estudiante de Un Curso de Milagros y fundador de la "Comunidad Libertad Mental". Ayudo a terapeutas y emprendedores a reprogramar su mente para el verdadero crecimiento.

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