Hoy quiero compartir con vosotros algo muy especial. Antes de irme a mi retiro de silencio, sentí el llamado profundo de abrir las puertas de la Escuela de Desprogramación y compartir esta clase con toda la comunidad. No buscamos un «pelotazo» espiritual momentáneo, sino algo mucho más real: un compromiso diario.
En esta sesión, profundizamos en las dos herramientas que han transformado mi vida radicalmente este último año: el Dejar Ir y la Oración. Si sientes que estás listo para soltar el control del ego y permitir que el Espíritu guíe tu vida, este artículo (y el vídeo que lo acompaña) es para ti.
Vídeo completo:
La Espontaneidad del Espíritu
Reprograma tu mente. Construye tu negocio.
Ejercicios mentales breves, prácticos y sin relleno. Lo que nadie más te da: entrenamiento real para tu cabeza y construye la vida que quieres. +300 personas ya dentro.
Una de las lecciones más grandes que estoy integrando es la de no preparar nada. El ego siempre quiere tener el control, quiere preparar un guion por miedo a «no ser suficiente». Pero cuando nos entregamos, cuando permitimos que sea el Espíritu quien orqueste, surge la espontaneidad.
Tú tienes unos dones y talentos únicos. Tienes unos rasgos físicos y psíquicos diseñados para ser un canal del amor de Dios. Cuando te conviertes en ese canal, las palabras pasan a un segundo plano y lo que ocurre es una transmisión de corazón a corazón.
Las Dos Alas de la Transformación: Dejar Ir y Orar
A lo largo de la clase, exploramos cómo estas dos prácticas no son rituales vacíos, sino la vía directa a la paz.
1. El Arte de Dejar Ir (Rendición Profunda)
Muchos me preguntáis cómo gestionar el miedo, la ansiedad o la incomodidad física. En la clase compartí una clave fundamental que le di a un compañero (Pedro) y que sirve para todos:
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Cuando sientas una emoción densa o dolorosa, no huyas. Ve hacia ella y pregúntate:
“¿Estaría dispuesto a sentir esta energía durante toda mi vida?”
Parece una locura, ¿verdad? El ego grita «¡No!». Pero cuando respondes con coraje «SÍ», dejas de resistirte. Y es la resistencia lo que causa el sufrimiento. Has venido a este mundo a purgar esa energía a través del cuerpo. Al rendirte ante la sensación, la trasciendes.
2. La Oración de Corazón
La oración no es repetir frases de memoria. Es un acto de honestidad brutal donde dices: «Padre, no puedo con esta carga, te la entrego».
Como compartió nuestro hermano Jesús en la clase, cuando la oración es genuina, el alivio es inmediato. Es un «clic». La oración te saca del bucle mental del ego y te devuelve a la Presencia.
Reglas para Tomar Decisiones (Un Curso de Milagros)
Durante la sesión, el Espíritu me llevó a abrir el libro de Un Curso de Milagros (Capítulo 30) y leer algo esencial sobre cómo empezar el día. El ego decide primero qué quiere hacer y luego pregunta. El camino espiritual es al revés.
Aquí tienes la regla de oro para empezar tus mañanas:
«Hoy no tomaré ninguna decisión por mi cuenta».
Esto significa renunciar a ser el juez de lo que te conviene. Significa decirle a la vida: «¿Qué quieres que haga? ¿A dónde quieres que vaya? ¿Qué quieres que diga y a quién?».
Si te descubres juzgando tu día o enfadado porque las cosas no salen como tu ego planeó, aplica el reconstituyente:
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Reconoce que has contestado una pregunta que tú mismo hiciste.
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Di: «No tengo ninguna pregunta. Me olvidé de lo que tenía que decidir».
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Ábrete de nuevo a recibir la respuesta de la Paz.
La Amabilidad: El Camino Espiritual Más Simple
Quiero que te lleves esto grabado a fuego: La palabra «amable» viene de Amor. Ser amable significa ser «digno de ser amado» y «capaz de amar».
No necesitas retirarte a una cueva para ser espiritual.
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Pide las cosas por favor.
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Da las gracias.
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Sonríe a quien tienes delante.
Al ser amable con el otro, te estás haciendo amable a ti mismo, porque no hay separación. Todo lo que das, te lo das a ti mismo.
Un Milagro para Todos
Esta clase ha sido un espacio sagrado, una cafetería virtual donde nos hemos quitado las máscaras. Hemos meditado, hemos orado juntos y hemos recordado que no hay nada roto en nosotros.
Te invito a que tomes un compromiso hoy. No conmigo, sino contigo y con Dios:
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Comprométete a orar cada día.
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Comprométete a dejar ir (observar sin juicio) tus sensaciones.
Si mantienes esto, te prometo que en 30 días no reconocerás tu vida.
Gracias por ser parte de este camino. Gracias por tu valentía.
Un milagro para ti.
Nos vemos en el camino.
Víctor de la Cruz