Dejar Ir: El Camino Directo a la Certeza y la Libertad Mental
Bienvenidos, familia.
Ya llevamos un camino recorrido juntos. Estamos en la clase 31 del Club Libertad Mental y, aunque no sabemos qué nos deparará el futuro, lo que sí sabemos es que el momento para despertar es ahora.
Hoy quiero ser muy insistente con algo, quizás «pesado», pero es porque es la clave de todo: la técnica del Dejar Ir. Podríamos hablar de emprendimiento, de estrategias o de mil cosas más, pero si tuviera que quedarme con una sola herramienta para transformar tu vida, sería esta.
¿Te has preguntado alguna vez por qué, a pesar de tus esfuerzos, sigues sintiendo ese ruido mental? Quédate, porque hoy vamos a profundizar en cómo soltar esa carga y vivir desde la certeza absoluta del Espíritu.
Vídeo completo de la clase 31 del Club Libertad Mental
Reprograma tu mente. Construye tu negocio.
Ejercicios mentales breves, prácticos y sin relleno. Lo que nadie más te da: entrenamiento real para tu cabeza y construye la vida que quieres. +300 personas ya dentro.
La mente es la trampa, el «Dejar Ir» es la llave
Vivimos atrapados en la mente. La mente se retroalimenta, fabrica historias, miedos y escenarios que no existen. El camino a la liberación no consiste en aprender más, sino en desaprender.
La técnica del dejar ir es, sencillamente, permitir que las cosas sean tal y como son. Es dejar de resistirse. Cuando te comprometes completamente con esto, tu realidad cambia. Es el camino directo a la «no-mente», que es donde reside la verdadera Presencia.
No «Amagues»: El Poder de la Certeza
Quiero contarte algo sobre la riqueza real. Un mentor, una persona increíblemente exitosa (del 0,01%), me dijo una vez: «Para mí, ser rico es ir a cenar con mis amigos y pagar la cena sin preocuparme, con total certeza».
Fíjate en esto. ¿Cuántas veces has dicho «yo invito» pero, en el último segundo, cuando alguien más saca la cartera, dudas? «Uy, si paga él me ahorro estos euros…». Eso es amagar. Eso es vivir en la duda.
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Lo que nos mantiene atados no son los acontecimientos externos, es esa duda constante.
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El Ego duda, regatea, tiene miedo.
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El Espíritu tiene certeza.
La invitación de hoy es a que no amagues en tu vida. Cuando tomes una decisión, hazlo con la firmeza de quien se sabe hijo de Dios, totalmente abundante. Ese gesto, que parece pequeño, te alinea con el Espíritu y elimina los grilletes de la escasez.
No hay nada externo a ti
En la clase compartimos el caso de un compañero que, al decidir dejar su trabajo para seguir su camino, recibió una llamada de su madre llena de miedo pidiéndole que no lo hiciera.
¿Sabes qué estaba pasando ahí? No era la voz de su madre. Era su propio miedo proyectado.
El mundo externo es un fiel reflejo de tu mundo interno. Cuando tú cambias y decides avanzar, el ego utilizará cualquier «personaje» externo para tentarte a volver atrás. Pero si te mantienes firme en tu decisión, si escuchas tu intuición con certeza, el milagro ocurre.
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Recuerda: Lo que dice Pepe de Juan, dice más de Pepe que de Juan. Todo es proyección.
Una práctica de Amor Radical: «Te veo»
Esta semana he estado practicando algo maravilloso que quiero compartirte. Cuando vayas en el transporte público, o camines por la calle, o incluso con tu familia, observa a las personas y diles internamente:
«Hermano, hermana, te veo. Veo tu verdadero poder. Te veo sin límites, sin miedo. Eres increíble.»
Empieza a ver el verdadero ser detrás del rostro. He hecho esto con mi propia familia, perdonando capas y capas de juicios, viéndolos no como seres limitados, sino llenos de potencial y luz.
El verdadero perdón no es solo decir «tú puedes», es deshacer la ilusión de que hay alguien que necesita ser arreglado. Es soltar y permitir que Dios obre el milagro.
Oración: No necesito más que llamar
Para cerrar, quiero dejarte con esta verdad que experimentamos en la meditación de hoy. No tienes que luchar. No tienes que sufrir.
«No necesito más que llamar y Tú, Padre, me contestarás.»
Durante mucho tiempo hemos escuchado la voz del miedo, pero hoy decidimos escuchar solo la voz de la certeza, la voz del Amor. Solo tienes que poner una pequeña dosis de buena voluntad y ser consistente.
Gracias, familia, por vuestro compromiso y por estar aquí cada jueves. Vuestro tiempo es lo más valioso que tenéis, y dedicárselo al Espíritu es la mejor inversión posible.
Nos vemos en la próxima. ¡Que Dios decida!