Sé perfectamente cómo te sientes. Tienes una inquietud espiritual profunda, sientes la llamada, pero a la vez hay un ruido constante en tu cabeza. Tu mente no para. Piensas, piensas y piensas, volviendo una y otra vez al mismo recuerdo, al mismo problema o a esa ansiedad que te genera mezclar Dios, propósito y dinero.
La Técnica de Dejar Ir: La Madre de Todas las Terapias para Liberar tu Mente
Sientes culpa. La cara oculta de tu mente te castiga y crees que el problema son tus pensamientos. Crees que si pudieras controlar lo que piensas, todo se resolvería. Pero te adelanto algo: los pensamientos no son la causa, son solo el efecto.
Lo que realmente está generando esa tormenta mental es una emoción que aún no has soltado. Una emoción que calibra muy bajo y que te mantiene dividido.
Hoy vengo a hablarte de la técnica de dejar ir, basada en las enseñanzas del Dr. David R. Hawkins. Un mecanismo sencillo, profundo y directo que tiene la capacidad de disolver cualquier obstáculo en tu camino. Es el camino de la rendición, el mismo que me ayudó a sanar la herida desde la que hoy te hablo.
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El gran error al gestionar lo que sentimos
La presión acumulada de nuestras emociones es lo que provoca los miles de pensamientos que te agotan a diario. Y la forma en la que la mayoría de nosotros hemos aprendido a lidiar con esto —especialmente si eres un emprendedor acostumbrado a forzar y luchar— calibra por debajo de 200.
Solemos caer en tres trampas del ego para no enfrentar el dolor:
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Supresión y represión: Enterramos la emoción. No queremos que nos moleste, así que la empujamos al inconsciente. Luego, esa presión se convierte en irritabilidad, tensión en el cuello, insomnio y bloqueos. El cuerpo grita lo que la mente calla.
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Expresión: Creemos que por hablar del problema, quejarnos o volcar la negatividad en otros, nos estamos liberando. Pero en realidad, darle voz desde el ego solo le da más energía y refuerza el sufrimiento.
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Escape: La más común hoy en día. Huimos del silencio. Adicción al trabajo, redes sociales, comida, compras… Todo para evitar enfrentarnos a nosotros mismos y a esa emoción que late en el fondo.
El ego te mantiene prisionero de estos mecanismos porque teme a la luz. Pero hay una alternativa.
El Mapa de la Conciencia de David Hawkins y la vibración de tus emociones
En el universo, todo emite una vibración. Tus emociones no son una excepción. Como enseña el Dr. David Hawkins en su Mapa de la Conciencia, cuando estás atrapado en el miedo, la culpa o la apatía, tu energía es destructiva.
Atraes lo que eres, no lo que fuerzas. Si tienes un dolor reprimido, tu mente creará inconscientemente situaciones tristes en tu vida o en tus negocios para justificar ese dolor. Como nos recuerda Un Curso de Milagros, no hay nada externo a ti. El proyector está en tu mente.
Pero, ¿qué pasa cuando empezamos a aplicar la técnica de dejar ir? La energía atrapada se libera. La presión interna disminuye, tu fisiología cambia, te sientes más ligero, más amoroso y, de forma natural, comienzas a atraer circunstancias de abundancia y paz.
El mecanismo exacto: Cómo aplicar la Técnica de Dejar Ir
Dejar ir no es una herramienta mental compleja, es un estado de rendición. Es entregar el fruto de tu acción a Dios y permitir que el Espíritu Santo purifique lo que ya no necesitas. Así es como se hace paso a paso:
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1. Permite que el sentimiento surja: Sé consciente de la emoción. No la juzgues, no la temas, no la condenes. Solo obsérvala. Abandona la etiqueta de «bueno» o «malo». Es solo una sensación en tu cuerpo.
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2. Ignora los pensamientos: Esta es la clave de oro. Cuando estés sintiendo la emoción, ignora todo pensamiento. Los pensamientos son solo la justificación del ego. Deja que pasen como nubes en el cielo y centra toda tu atención en la energía de la emoción.
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3. Suelta la resistencia: Lo que duele no es la emoción en sí, sino tu resistencia a sentirla. Como decía Buda, el dolor es necesario, pero el sufrimiento es opcional. El sufrimiento nace cuando te resistes a lo que es. Deja que la emoción siga su curso sin querer cambiarla.
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4. Entrégalo todo: Si la emoción es muy fuerte, ríndete a ella. Está bien si pasa, está bien si no pasa. Desapégate del resultado.
Ríndete al camino de la liberación
La técnica de dejar ir no significa volverte pasivo. Vas a seguir creando, trabajando en tu propósito y ayudando a tu avatar, pero ahora lo harás con una energía creativa y expansiva, libre de apego.
Con el tiempo, te darás cuenta de que tú no eres tus emociones. Eres la conciencia infinita que las observa. Eres el amor que queda cuando todas las capas de miedo y culpa se disuelven.
No tienes que convencerme ni convencer a nadie de lo que vales. Solo tienes que rendirte, dejar ir lo que te pesa y permitir que la paz que ya reside en ti se manifieste. Entrégalo al Espíritu, confía en el proceso, y observa cómo todo en tu vida comienza a florecer sin esfuerzo.
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¿Es lo mismo "dejar ir" que resignarse y dejar de actuar en el mundo?
Para nada. A veces el ego nos engaña haciéndonos creer que la rendición es pasividad. Como nos enseña el Bhagavad Gita, se trata de la acción sin apego al resultado. Sigues creando tu negocio y viviendo tu propósito, pero entregas el fruto de tus acciones a Dios.
Al soltar, tienes mucha más energía vital disponible porque ya no la gastas en resistirte o en intentar controlar lo incontrolable.
¿Qué hago si al intentar soltar la emoción, la mente me bombardea con más pensamientos?
Esa es la cara oculta de tu mente intentando sobrevivir. Recuerda la regla de oro que siempre repito: ignora los pensamientos. El ego usa los pensamientos como excusas para justificar y mantener viva la emoción.
No te identifiques con ellos. Vuelve tu atención puramente a la sensación física y energética en tu cuerpo. Solo siéntela.
Al practicar el dejar ir he empezado a llorar sin saber muy bien por qué. ¿Lo estoy haciendo mal?
Todo lo contrario, te estás liberando. Esas lágrimas llevan información inconsciente que por fin está saliendo de ti. Es el Espíritu Santo purificando tu mente.
Permítete sentirlo sin aplicarle ningún juicio moral. Estás vaciando la mochila y dejando espacio para que emerja la paz.
¿Cuál es la diferencia exacta entre reprimir una emoción y soltarla?
Cuando la reprimes, la empujas hacia la oscuridad por miedo o culpa (eso calibra por debajo de 200). Te la tragas, haces como que no existe, y luego el cuerpo la somatiza en forma de estrés o enfermedad.
Al dejarla ir, haces lo opuesto: le abres la puerta, la iluminas con tu conciencia y dejas que su energía se consuma sola, sin resistirte a ella ni proyectarla en tu pareja, en tu negocio o en el mundo.